“Emiliano”, el marino de EEUU que logró pactar con el CJNG, y C.D.S entre otros Cárteles ,Mexicanos

- junio 08, 2022

Ángel Domínguez Ramírez Jr. había soñado con servir a la Marina de Estados Unidos y se preparaba para ello, pero un fatal accidente en que murieron sus hijas arruinó los planes: sufrió la pérdida, buscó trabajo, se esforzó y finalmente fundó el Seguimiento 39, organización del narco que conjuntó a los cárteles más peligrosos de México.


Las investigaciones señalan que logró acuerdos entre facciones enemigas, pues con el exagente naval, los criminales privilegiaron el negocio antes que la violencia. Lo mismo concertó con el Cártel de Sinaloa, los Beltrán Leyva, Cártel Jalisco Nueva Generación, Cártel del Golfo y los Zetas, hasta las autoridades más corruptas en máximos niveles de Seguridad.


El hombre de doble nacionalidad mexicana y estadounidense escaló a lo más alto de los cabecillas del narcotráfico. Pero su defensa en la Corte del Distrito Sur de California contó que el caos en su vida se decidió por esquivar a un ciervo en la carretera, según expedientes judiciales consultados por Infobae México.


Domínguez Ramírez fue condenado a 195 meses de prisión la semana pasada por liderar el Satélite Grupo Élite 39, el Seguimiento 39 y/o la Empresa, organización internacional dedicada al tráfico de toneladas de cocaína desde Sudamérica a México y, finalmente, al mercado negro de Estados Unidos.


Sueño que se convirtió en pesadilla

El viaje del capo comenzó como un migrante más, proveniente de una familia que buscó el sueño americano al partir desde Puebla, de acuerdo con el memorando de sentencia de su defensa. Desde sus ocho años, relató la defensa, el pequeño Domínguez Ramírez imaginó que podía ingresar a la Armada de los Estados Unidos.


Todo cambió el 29 de noviembre de 1994. Para ese entonces ya había servido cuatro años como infante de la Marina y se encontraba en un periodo de extensión de seis meses en espera de reincorporarse para iniciar entrenamientos en el cuerpo de Operaciones Especiales al que fue admitido.


En el documento revisado por este medio se narra el día fatídico que determinó el rumbo de una carrera prometedora. Aquella tarde, el sargento Domínguez Ramírez había salido de trabajar de la oficina de administraciones de Carolina del Norte, donde se encontraba instalado.


Ya estaba divorciado de su primera esposa y había ganado la custodia física de sus hijas, Sayra y Dianna, quienes tenían 4 y 3 años. Era un padre soltero que también asistía a la universidad local para seguirse preparando. Como cualquier otro día, la familia iría a casa, cenarían y el padre de las niñas se encargaría de bañarlas para que después descansaran.


El marino conducía por un tramo rural cerca del bosque, cuando a la distancia cruzó un ciervo e intentó esquivarlo, por lo que se desvió, perdió el control del auto y volcó en el agua, debajo de un puente. Una persona escuchó el accidente y pidió ayuda.


Aunque Domínguez Ramírez pudo liberarse y sacar a sus hijas, todos fueron trasladados gravemente heridos al hospital. De ese episodio, el acusado relató que lo último que recuerda es haber preguntado por Sayra y Dianna. Pero cuando despertó, un sacerdote se encontraba a su lado y entonces supo que las pequeñas no sobrevivieron.


“La muerte de sus hijas ese día y sus propias lesiones médicas graves cambiaron para siempre su vida”, argumentó su defensa liderada por Nancee S. Schwartz.


El marino pasó seis meses en el hospital y 30 días en la unidad de cuidados intensivos. Fue intervenido con 20 cirugías para reparar su pie y rodillas con injertos óseos, musculares y de piel. Finalmente fue dado de alta en octubre de 1995 con incapacidades permanentes para alguien que deseaba seguir en la Armada estadounidense.


Regresó a Roma, Texas, donde creció para comenzar de nuevo. Volvió a casarse y formar una familia de la que nacieron tres hijas más. Con meses de rehabilitación quiso buscar trabajo, pero todo se frustró nuevamente.

 

Start typing and press Enter to search